Larga vida al Rey de Amarillo

Los cuentos reunidos en el Rey de Amarillo son pioneros en la literatura de terror cósmico y, ahora, son un clásico del género. Robert W. Chambers (1865-1933) fue una influencia manifiesta de H. P. Lovecraft. Foto: Montaje con ChatGPT / Imagen L. C. Page and Company (Boston, 1903 )
Panamericana Editorial presenta una nueva y completa edición de la obra narrativa de Robert W. Chambers, precursor del terror cósmico, joya para los amantes del género.

Un escritor no siempre logra reconocer el poder de una historia mientras está inmerso en la ardua labor de darle vida, de trasladar esas imágenes –o delirios y pesadillas– al papel. Tampoco puede saber el impacto que va a tener en los lectores y cuál o cómo será su permanencia en el tiempo.

Lovecraft, por ejemplo, nunca supo la trascendencia que iban a tener sus fantasías en varias generaciones de narradores en todo el mundo y en la cultura popular en general. Ni sus visiones más desesperadas hubieran podido predecir que más de un siglo después aun habría lectores fascinados con sus horrores ancestrales y sus dioses venidos de más allá del tiempo.

El Rey de Amarillo, traducción de Nicolás Barbosa López. Publicado por Panamericana Editorial.

El príncipe oscuro de Providence tuvo cierta clarividencia sobre un autor que le mostró la forma como el horror debía entrar en las mentes de otros y los elementos que podían lograr que el miedo perdurara y echara raíces dentro de la imaginación.

«El tipo de horror en las primeras obras de Robert W. Chambers […] es profundamente genuino […]. El rey de amarillo, una serie de relatos vagamente conectados cuyo trasfondo es un libro monstruoso y prohibido que infunde miedo, locura y tragedias fantasmales en todo aquel que lo lee, alcanza realmente las cumbres del terror cósmico…», eso dijo en su ensayo El horror sobrenatural en la literatura (1927).

El rey de amarillo, publicado originalmente en 1895, ha perdurado en nuestro imaginario, llegando a influenciar a narradores fuera del ámbito literario como Nic Pizzolatto y su icónica e indestronable primera temporada de True Detective (2014), en la cual los ecos de Carcosa resuenan de forma aterradora.

Se debe recordar que Chambers, así como El rey de amarillo, son diferentes a Lovecraft y la narrativa weird engendrada por su círculo de acólitos, ya que existieron antes que ellos. Por lo tanto, el tono y el contenido de las historias son diferentes. No hay cultos malignos a entidades que aguardan más allá de las estrellas la oportunidad de ingresar en nuestro mundo. La atmósfera de los cuentos no tiene esa angustia y desesperación típica del padre del horror cósmico y los personajes poseen motivaciones diferentes.

El volumen incluye ilustraciones de Mariana Parra Ríos.

El rey de amarillo, así como el Necronomicón, es un libro cuya lectura afecta y conlleva graves consecuencias, pero en este caso se trata de una obra de teatro que fue publicada y difundida de manera corriente, y retirada y prohibida después debido a los efectos perturbadores que tuvo en quienes la leyeron. Algo curioso es que nunca se menciona el nombre del autor de dicha obra aberrante, a diferencia del Necronomicón, que sabemos fue escrito por el árabe loco Abdul Alhazred.

«Ruego a Dios que maldiga al escritor, pues él, a su vez, ha lanzado una maldición sobre el mundo con esta creación […]. No es ningún secreto que el libro se diseminó como una enfermedad infecciosa, de ciudad en ciudad, de continente en continente, vetado aquí, confiscado allá, denunciado por la prensa y el púlpito, censurado incluso por los anarquistas literarios más avanzados», se lee en «El restaurador de reputaciones».

Lo más importante de este libro ficticio es la tenebrosa figura del Rey de Amarillo, cuya mención conlleva un halo ominoso (y que quizá haya servido de inspiración a Stephen King para su Rey Carmesí de La Torre oscura) y el lugar donde se encuentra: Carcosa. Por las descripciones de Chambers, se podría asumir que es un lugar que está en otro planeta o realidad alterna.

«Esto es lo que me perturba, pues no puedo olvidarme de Carcosa, donde las estrellas negras viven suspendidas en los cielos; donde la sombra del pensamiento de los hombres se extiende durante la tarde, cuando los soles gemelos se hunden en el lago Hali. Y mi mente guardará por siempre el recuerdo de la Máscara Pálida».

Esa influencia malsana que tiene la obra, la cual afecta como un virus mortal a los incautos que la leen, además de la forma como trastorna sus vidas, es lo más interesante de los cuentos en donde hace aparición, los cuales pueden leerse como historias independientes en donde la locura, lo imposible y lo sobrenatural están presentes.

Ilustración de Mariana Parra Ríos para uno de los cuentos de El Rey de Amarillo (Panamericana Editorial).

La importancia de El rey de amarillo no solo radica en su vigencia de casi dos siglos, sino en que fue una de las influencias clave en la creación de la cosmogonía aterradora de El Ermitaño de Providence, la cual cambiaría la narrativa de terror para siempre y es responsable de buena parte de lo que leemos en la actualidad en este campo.

Panamericana Editorial presenta una nueva edición de esta obra clásica e imprescindible dentro de la narrativa de género. Con una serie de ilustraciones inolvidables de Mariana Parra Ríos y traducción de Nicolás Barbosa López, esta hermosa y completa edición es una de las mejores noticias en el panorama literario de nuestro país. Es algo que cualquiera que se considere amante del género debería tener.

«Sin embargo, aunque era cierto que El rey de amarillo había alcanzado un nivel artístico supremo, todo el mundo sentía que la naturaleza humana no podía soportar semejante presión ni beneficiarse de palabras en las que acechaba la esencia del veneno más puro».