Para todos los que resisten incluso a metros bajo la tierra.
La luna en Piscis, dijeron
es una muerte suave,
es la brisa del doceavo ángel
antes del último aliento.
No hay algo que se parezca
ni nada más aterrador
ni una ciudad que esté tan destruida
como para no ver la luna llena
entintada en sangre.
La luna como un hisopo divino
vendrá a limpiarte,
aunque para ello deba remover la tierra
o removerte a ti.
Y no hay cinturón de fuego
ni epicentro tan profundo
ni operación de rescate
ni cadena humana que pare el reloj del cielo.
Es la luna del karma, dijeron,
que abrirá grietas en el barro de tus vidas pasadas,
y como un zarpazo de jaguar
noble, terrible y lleno de confort
te dejará apenas vivo,
con la levedad incierta
de quien tiene que volver a empezar.
Yo estaba tan distraído erigiendo anaqueles
y reparando el techo
que olvidé el día, la fecha, la hora
que no entendí una palabra
de lo que dijeron en la radio.
Solo supe que a través de agosto
ciertas cosas más allá del firmamento
se mantuvieron en su sitio
y que encima de los despojos,
de los andamios crueles
y las columnas reventadas por donde antes pasaba un río
otras cosas se aventuraban a mostrar su rostro.

¿Será la misma luna de Capote, la aciaga noche en el rancho Clutter?
¿O la luna de conciertos minimalistas de León Larregui?
¿O la luna huevo de Tokio 3 tras el segundo impacto?
O la luna quemada de cine mudo
callada, ensimismada y laboriosa
porque quién escucha los astros
con lo sordos que nos dejó el estruendo
con el eructo de los muertos en el aire,
si no hay dónde agarrarse en el cielo
y todavía buscamos lo perdido entre las piedras.
La luna llena, insistieron,
cierra ciclos y purga el tiempo,
pero ha amanecido tantas veces
que ya perdí la cuenta de las cosas viejas
y las que nunca fueron,
he amado tanto que perdí libros y otros reinos
y todo lo que espero
es que entibien las rosas
para limpiar los ojos de mi perro viejo.
La gran super luna, dijeron
se abrirá como un sifón en mitad del planisferio
y tras drenar lo que ya no sirve
traerá viajes y destinos
y cuáles viajes si el mundo cambió de sitio,
y para qué destino si se han borrado los caminos
si ya no importa dónde ni cuándo,
todo lo que hay son sombras en el suelo
de edificios que se disputan los recuerdos.
Y con qué futuro
si antes que la ciudad se viniera abajo
ya no había adónde ir.
La luna responde, repitieron,
indicando la manera más hermosa de hacer el ruego:
canela dulce y flores verdes,
así decían
inocentes todos o simulando no saber que
solo se ruega a quien nos da la espalda.
Así que apagué el aparato
y subí a la primera ruta
hacia el demolido corazón de la ciudad,
donde hay comida barata y cineclubs,
y vi a los voluntarios merendar entre las esporas
y animales en jaulas sin nombre y sin dueño
la tristeza empozando sus ojos demasiado humanos.
Más tarde el cielo se puso rojo
como la córnea de los pájaros enfermos
y apareciste vos
querida luna pobre y hermosa
que vienes con tu cara astillada
a pasearte por los tejados que sobreviven;
y te vi iracunda, inmensa como un pez globo.
Pensé en los que te ven desde un patio
que también es baño
que también es lecho,
y pensé en tu nomadismo zodiacal
que todo y nada tiene que ver con los signos
de las ratas y los insectos proliferando bajo los puentes;
pensé en los parias que tienen cielo pero no tienen cama
y en los hierros mal puestos que puntualmente vienes a pulir
aunque ya no tengan casas qué sostener.
Pensé, luna caleña en el cuarto grado de piscis,
eclipse de 7.4 en la escala del cielo de la Sucursal
que si hay un genio o una diosa ahí arriba
como soñó Luciano de Samosata
o seres de otro mundo
o golpes de suerte siderales
con el poder para cambiar mi vida,
les pido que se abstengan
porque tengo rabia y tengo celos
y juré resistir hasta el último día
y porque haga lo que haga
la tierra que piso me cobrará cada paso
con cien puñados de piedra muerta sobre mi corazón.
Pero si hay una mano amorosa
y algo silencioso y bueno
más allá del último barrio y las tres cruces
entonces baja, luna fulgurante y veleidosa
luminaria antisísmica
te lo pido a este valle de incendios,
a este bosque de seres traicionados y calcinados
a este hacer la vida y el amor entre escombros
y pon techos bajo las estrellas rotas
para que no se caigan sobre la vida
de los que luchan y de los que lloran
y bendice a los topos y a la madre que los parió
y baña a los gatos y a los perros que se quedaron solos
y juega con los niños que no saben los sueños y los desastres
que tienen por delante
y ve por las veredas y los barrios llevando agua
poniendo consuelo en las ollas,
música en las noches y cine en los parques.
Luna recién bañada tras la catástrofe
luna dorada del fin del mundo
luna descarnada
bajá con cuidado, volá quedito
porque todo está inestable y resbaloso
y no aguantamos una caída más.
Vení despacio que acá esperamos
mandá estibas y cobijas para los que duermen en el parque,
traé guaduas y libros de mitología
para levantar casas y leer los asuntos trágicos y hermosos.
Pegate la rodada por los comedores donde hay nostalgias
y comidas para dos semanas,
bailá con los que no tienen zapatos para este viernes
y dejá quieto al que quiera estar solo
porque solo un milagro podrá salvar la fe de algunos.
Pero sobre todo no me ignores
por andar curando corazones que no lo han pedido,
como si el sol no saliera puntual
a difundir dolores cada mañana
y a surtir los guayacanes de flores.
Pero sobre todo no me olvides
luna mi amor
como si yo tuviera alternativa
como si yo pudiera hacer otra cosa
que no sea escribir.



