Después de una tragedia, las ciudades necesitan algo más que reconstruir sus edificios: en el fondo buscan recuperar la confianza, reencontrarse con sus habitantes y abrir espacios para imaginar aquello que pueden llegar a ser cuando todo parece impedirlo. En ese camino, Cali abraza la cultura como una oportunidad para reconstruir sus vínculos. La decisión de mantener en pie el Festival Internacional de Literatura Oiga Mire Lea trasciende así la continuidad de un encuentro literario consolidado en la región y a nivel nacional: constituye una expresión de solidaridad y voluntad colectiva frente a la adversidad.
Durante el lanzamiento oficial del Oiga Mire Lea 2026, Fernando Alberto Tamayo Ovalle, director de la Biblioteca Departamental Jorge Garcés Borrero, reconoció que inicialmente se contempló cancelar el festival. Sin embargo, la organización decidió continuar. «Lo que en un momento fue como una salida en medio del desespero, hoy se ha consolidado como un grito, un clamor, una iniciativa de vida, una iniciativa de solidaridad», expresó.
Con la Biblioteca Departamental parcialmente habilitada, la respuesta fue convocar a otras instituciones y escenarios para hacer posible el encuentro literario más importante del suroccidente colombiano.
El Museo La Tertulia, las universidades Icesi, Javeriana y San Buenaventura, centros comerciales, el sistema de transporte MIO y distintos actores culturales, se sumaron a esta red de colaboración. Una articulación que demuestra que construir ciudad es una responsabilidad compartida y que la cultura necesita de la corresponsabilidad institucional y privada.
En esta comunión cultural merece una mención especial el Museo La Tertulia, que acogió al festival y puso sus espacios al servicio de esta apuesta colectiva. Durante la presentación, Juliana Quiceno, directora de Educación de La Tertulia, destacó la importancia de compartir escenarios y sumar capacidades entre instituciones culturales para fortalecer el bienestar de la ciudad y la región. Su participación representa algo más que la disposición de una sede: reafirma el papel de los espacios culturales como lugares de encuentro, construcción de comunidad y ejercicio de los derechos culturales.
Pero la apuesta va más allá de garantizar la continuidad del evento. La organización se ha propuesto hacer de esta la mejor edición de su historia. «Esta doceava edición va a ser la mejor de toda la historia del Oiga Mire Lea», afirmó Tamayo. La declaración, que podría parecer una expresión de entusiasmo institucional, adquiere otro significado en este contexto: las circunstancias adversas no tienen por qué convertirse en el horizonte de nuestras posibilidades. Hay en esta decisión una voluntad de continuar, convocar y responder al dolor mediante la creación, la solidaridad y el encuentro. Una apuesta consciente por la vida y la esperanza.
Esa ambición también se expresa en la descentralización, que llevará actividades a distintos sectores de Cali y municipios vallecaucanos. Ampliar el alcance territorial del festival significa también preguntarse por el acceso a la cultura: ¿de qué sirve producir grandes encuentros literarios si sus posibilidades de participación no llegan a las distintas comunidades? Acercar los libros y las expresiones artísticas a nuevos públicos es reconocer que la vida cultural constituye un derecho y que la imaginación no debería tener fronteras económicas ni territoriales.
La programación reunirá voces internacionales como Nona Fernández (Chile), Guillermo Arriaga (México), Agustina Bazterrica (Argentina), Ana María Shua (Argentina), Frank Báez (República Dominicana) y Luis Chaves (Costa Rica), junto a escritores colombianos como Juan Gabriel Vásquez, Evelio Rosero, Pablo Montoya y Juan Esteban Constaín.
La creación regional tendrá también un lugar destacado, con autores seleccionados mediante una convocatoria departamental que recibió 137 postulaciones. A esto se suma Oiga Mire Lea Junior, una apuesta por reconocer a niños, niñas y jóvenes como protagonistas de la vida cultural.
El Festival Oiga Mire Lea se desarrollará durante diez días, del 20 al 29 de noviembre de 2026, en tres momentos: del 20 al 22, programación infantil y juvenil; del 23 al 25, descentralización municipal; y del 25 al 29, programación general en escenarios de Cali, como la Biblioteca Departamental y el Museo La Tertulia.
Más allá de los invitados y las actividades, esta edición reivindica la posibilidad de encontrarnos. Una biblioteca, un museo o una plaza son también lugares donde una sociedad puede reconocerse, intercambiar experiencias y construir sentidos compartidos.
El Oiga Mire Lea no solamente quiere continuar: quiere crecer y demostrar que la cultura puede ser una fuerza de cohesión social. Una ciudad no se reconstruye únicamente desde sus estructuras materiales. También lo hace desde sus vínculos y su capacidad de imaginarse de nuevo y mejor. Incluso después de una tragedia, leer, escuchar, conversar e imaginar siguen siendo maneras de estar juntos.
La programación se divide en tres momentos:
Del 25 al 29 de noviembre: Programación general para todos los públicos en las sedes principales de Cali, como la Biblioteca Departamental y el Museo La Tertulia.
Del 20 al 22 de noviembre: Oiga Mire Lea Junior con actividades y programación enfocada en público infantil y juvenil.
Del 23 al 25 de noviembre: Descentralización por los municipios del Valle del Cauca.
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