El escritor británico Julian Barnes, una de las figuras más destacadas de la literatura contemporánea en lengua inglesa, fue distinguido con el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2026, reconocimiento que llega cuando el autor de El loro de Flaubert y El sentido de un final se prepara para cerrar su trayectoria novelística.
Nacido en Leicester hace 80 años, Barnes recibió con emoción la noticia del galardón y aseguró sentirse «sumamente honrado» de ingresar al listado de escritores que han sido distinguidos. El jurado destacó su condición de «extraordinario narrador y ensayista», así como la combinación de humor, ironía y una visión «lúcida, cálida y compasiva» de la condición humana.
Considerado uno de los máximos exponentes de la generación Granta, junto a autores como Martin Amis, Salman Rushdie, Christopher Hitchens y Kazuo Ishiguro, Barnes ha construido una obra marcada por la exploración de la memoria, el paso del tiempo y las complejidades de la identidad. Su novela El sentido de un final le valió el Premio Booker en 2011 y consolidó una carrera que ha combinado ficción, ensayo y autobiografía en lo que él mismo define como textos «híbridos».
El reconocimiento coincide con la publicación de Despedidas, libro que el escritor anunció como su última novela. «Será mi último libro. Aunque no dejaré de escribir. Lo haré para los periódicos, o ensayos y cosas por el estilo», declaró a comienzos de año. La obra narra el intento de dos antiguos enamorados por recuperar, medio siglo después, una relación idealizada, una historia que algunos interpretan como una metáfora de la propia escritura tardía del autor.
La vida personal del escritor, por otro lado, ha estado marcada por la pérdida y la enfermedad. Tras la muerte en 2008 de su esposa, la agente literaria Pat Kavanagh, Barnes encontró nuevamente compañía junto a Rachel Cugnoni, antigua editora de Penguin. Además, convive desde hace años con un tipo de cáncer de sangre, una condición que ha resumido con una de sus habituales dosis de ironía: «Incurable, pero tratable… como la vida».



