Si mañana no sabe qué hacer, acá le tenemos el plan: la agrupación Bruja y Tambó se tomará las tablas del Teatro Experimental de Cali, desde las 7:00 p.m., para presentarnos su intervención artística Magia caribeña. El concierto, enmarcado en la Temporada de Primavera, tendrá un costo de boletería de $25.000, convirtiéndose en una alternativa fuerte de la agenda cultural de nuestra ciudad. Para esta velada especial, las artistas revelarán una faceta renovada al incorporar nuevos instrumentos y rendirán un emotivo homenaje a la maestra Totó la Momposina, a un mes de su partida física. Quienes asistan se encontrarán con una poderosa experiencia estética, ideal para dejarse contagiar por el encanto, la mística y el poder de un ensamble creado para sacudir los sentidos.
Nacida a inicios de 2022 —en el seno del Colectivo Femenino de Músicas del Caribe Colombiano—, esta propuesta está integrada por mujeres caleñas que creen en el poder de la música como un refugio de reivindicación. Bruja y Tambó exalta el folclor nacional mediante la multiplicación de conceptos históricos, organológicos y geográficos fundamentales para la preservación de la identidad patria. Su propuesta es un viaje profundo por la diversidad de los territorios costeros, donde conviven las gaitas macho y hembra, el saxofón, el tambor alegre, la tambora, el llamador, el guacho y las maracas. Así, a punta de bullerengues, fandangos, cumbias y son de negro, la agrupación desenvuelve un tejido sonoro de herencia ancestral.
Detrás del rugido de los cueros habita la historia de Ángela María Ojeda Flechas. Miembro activa de la agrupación, Ángela lidera —desde hace más de siete años— la organización Gaita Cultural, un bastión de difusión caribeña en la capital del Valle y junto a Lizana Mayel Herrera Zuluaga, Valentina Arenas Martínez, Kate Ortega, Gina Botia, Sara Lucía Maldonado Patrillau y Mercedes Lasso Rivera conforman la agrupación.
La aparición de Bruja y Tambó, fue casi un suceso del azar, Ángela y su grupo de amigas decidieron montar el tema «Bruja», —original de la agrupación bogotana La Perla—. Lo que inició como una reunión espontánea para interpretar esa única canción escaló rápidamente; se convocaron entre colegas, se consolidaron como ensamble y terminaron tejiendo esta red sonora que rescata el legado ancestral de la música del Caribe. Más que un proyecto musical, el grupo es un espacio de empoderamiento frente a la hegemonía masculina de la escena artística, un tejido indómito donde las mujeres alzan la voz para brillar juntas.



