Leydi Higidio renunció a la Secretaría de Cultura de Cali: su gestión

La exsecretaria se caracterizó por su gestión orientada a los procesos comunitarios. Foto: Secretaría de Cultura de Cali
De acuerdo con los informes de gestión oficiales, la funcionaria saliente delega un presupuesto histórico y avances estructurales. Miramos el balance institucional y el interrogante administrativo que deja su relevo.

La salida de Leydi Higidio de la Secretaría de Cultura de Santiago de Cali, tras dos años y medio en el cargo, se produjo formalmente luego de que el alcalde Alejandro Eder solicitara a su gabinete poner a disposición sus puestos. El relevo se da en un momento en que la narrativa institucional resalta una serie de logros técnicos y presupuestales, los cuales quedan consignados en el balance oficial de su paso por la cartera cultural.

De acuerdo con la información proporcionada por la Secretaría de Cultura en sus comunicaciones oficiales, el principal logro de este periodo fue alcanzar la mayor inversión pública en la historia del sector para la ciudad, logrando superar el 3% del presupuesto distrital total. Según estos reportes institucionales, dicha inyección financiera buscaba consolidar la cultura como una política pública estratégica indispensable para el desarrollo de Cali, orientada a trascender la tradicional programación de eventos festivos.

Asimismo, de acuerdo con los informes de gestión de la entidad, bajo el liderazgo de Higidio se impulsó la reafirmación de Cali como Distrito Cultural, mediante la puesta en marcha de más de diez nuevos programas de fortalecimiento y formación artística. Los documentos oficiales de la cartera destacan de igual manera la creación de dos nuevos certámenes para la agenda local: la Bienal de Arte Gráfico y el Festival de Música Clásica.

Internacionalización e infraestructura

En el ámbito de la proyección internacional, los datos suministrados por la administración saliente indican que se dejó encaminada la conmemoración de los 30 años del Festival Petronio Álvarez como vitrina mundial del Pacífico colombiano. Del mismo modo, los informes oficiales subrayan los avances en la Ruta Americana de la Salsa, una estrategia innovadora que implementó Higidio, con la que buscan establecer un circuito internacional entre ciudades salseras y el reconocimiento de la salsa como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

En cuanto a la infraestructura, la información de la Secretaría de Cultura señala que se realizaron tareas de acompañamiento en proyectos estratégicos para la ciudad, impactando espacios como el Barrio Obrero, el Teatro Municipal, la Red de Bibliotecas Públicas, el Centro Cultural de la Comuna 16 y el Teatro Los Cristales. Finalmente, en materia de planificación a largo plazo, el balance institucional destaca la actualización de herramientas como el Plan Decenal de Cultura, la Política de Lectura, Escritura y Oralidad, y la Política de Arte Urbano.

Al revisar este panorama de metas cumplidas y cifras expuestas por la entidad, resulta considerable que surja una contradicción: si los datos oficiales exponen el panorama de una gestión robusta, técnica y con ejecuciones presupuestales récord, la decisión del mandatario local genera desconcierto en el sector: ¿por qué si era una de las secretarías que mejor desempeñó su labor, el alcalde decide pedir su renuncia? Y, además, ¿cuál es la percepción del sector cultural sobre las gestión de Higidio?

El cargo lo asume Julián Eduardo Arteaga Aguilar, quien venía desempeñándose como subsecretario de Patrimonio. El nuevo secretario de Cultura asume un gran compromiso que, como afirmó Higidio en El País, no consiste solo en hacer grandes eventos vitrina, sino en desarrollar procesos culturales con y para las comunidades.