Gaza, seguimos siendo testigos: poemas de Manuela Eusse Ruiz

Estos poemas no ofrecen consuelo, sino presencia. No buscan explicar, sino recordar. Son un acto de memoria, un llamado a no apartar los ojos. Es una invitación para que mientras la realidad arde, la poesía sea también una forma de testimonio. Foto: Crina Miriam Cretu / Unsplash
A partir de las noticias y testimonios de las víctimas, la poeta colombiana llevó un diario del genocidio perpetrado por el Estado de Israel en la Franja de Gaza, y en el registro integró la poesía como la herramienta más humana para asimilar el horror y no ignorarlo, para recordarle a los lectores que «seguimos siendo testigos» y no hay excusas.

«Para burlar la prohibición, los palestinos empezaron a usar una sandía abierta como signo porque sus colores coinciden con los de la bandera. En 2023, ha resurgido la sandía como blasón de resistencia, primero frente a nuevos intentos de prohibir la exhibición de la bandera y luego ante el comienzo del genocidio. Se ha convertido en un símbolo de apoyo en redes sociales, se trata de un esfuerzo por eludir la censura en Internet».

«Me comprometí conmigo misma a seguir el genocidio a través de las redes sociales y de los ojos de periodistas y ciudadanos en Gaza. Así terminé escribiendo lo que di en llamar poesía documental».

«Son un registro de los crímenes perpetrados por Israel en Gaza, evidencia tan abundante y cruda, que solo los espíritus más viles o enajenados podrían seguir negando la enormidad de la masacre y de la destrucción desatadas».

Publicado por Siglo Editorial y Nascencia Editores.

Fragmentos del prólogo de Gaza, seguimos siendo testigos (2026).


No hay una gramática

No hay una gramática para

el horror.

Las imágenes

se sobreponen como un

Guernica sin fin.

Una pierna doblada

por el revés,

el cuerpo enrollado

en torno a ella,

una espiral hacia el fin.

No tiene más de catorce años.

Un caballo muerto,

gentes que se agitan

hacia la pila de cuerpos.

En el suelo,

con el estómago descubierto,

esperan las manos

que los cubran,

los párpados que nadie ha cerrado.


Ataque sin precedentes

Ataque sin precedentes

es el titular diario.

Los videos muestran

un fondo oscuro

o naranja

o rojo,

salpicado de

luces brillantes

como un año nuevo chino.

En silencio,

miles de pájaros

se caen de los nidos.


Niños del polvo

Niños del polvo

tiemblan y lloran.

Sus ojos se ven

enormes

entre el polvo.

Llaman a sus padres,

dicen que tienen frío.

Viven un día más.


Pañuelo blanco

Una grieta recorre

por la mitad el camino.

Mujeres y hombres de

todas las edades

caminan con los brazos

en alto.

La cámara se mueve y

aparecen tres niños

en el plano.

Llevan sus mochilas,

rosadas las de las niñas,

azul la del niño.

Podrían estar caminando

hacia la escuela.

Pero nadie camina

hacia la escuela

con los brazos en alto

y un pañuelo blanco

en una mano.


Limpieza étnica III

No se han deshecho

los muñecos de peluche,

todavía se escucha

una vajilla quebrarse

al caer una columna.

El olor singular

de su dueña no se ha ido

aún de un colchón

cubierto de polvo.

Pero alguien ya se imagina

la casa al lado del mar

que allí construirá.


Saeed Alerr

Saeed Alerr cuidando

a los animales de Gaza.

Sulala Animal Rescue le

ha pedido a la ONU

comida para los gatos, los perros,

los caballos y los burros.

¿No ama la tierra a

quienes cuidan de sus criaturas?


Para no enterrar a sus hijos con hambre

Con precisión, como si

hubiera sido planeado,

fueron por el combustible,

luego por la electricidad y por el agua.

Acabaron con los hospitales

quemaron las tierras de cultivo

destruyeron las panaderías

y las fábricas de alimentos.